lunes, octubre 31, 2005

Vencedores vencidos

Hace unos días me topé con uno de esos blogs que agradecería nunca haber conocido. No daré su dirección por una cuestión de principios, no deseo ser vehículo de ningún posible lector de su basura.
Como encabezado a la noticia de los festejos en Irán en apoyo a Palestina (y por ende en oposición al Estado de Israel) decía: "Este tipo de comportamientos (y quienes los provocan) son justamente los que denunciamos en este blog. Cuando nos negamos a creer en la efectividad de una Alianza de Civilizaciones, lo hacemos desde el convencimiento de que una de las partes no es una civilización". Sin entrar a detallar la suprema ignorancia puesta de manifiesto respecto al significado del término "civilización", no pude menos que sentir vergüenza ajena mezclada con mucha bronca.
La soberbia al juzgar una cultura, una civilización, que nos es completamente ajena, desde nuestra acotada visión occidental, es una constante. No dudo que del otro lado, desde aquella cultura inaccesible, el juicio hacia la nuestra sea similar, pero yo no he visto que la invasión, religiosa, cultural, social, económica y bélica sea doble mano, sino siempre en una misma dirección.
El criterio de conversión es judeocristiano. No hay más dios que mi dios dicen unos y otros, pero unos aceptaron por milenios que el otro tenga su dios, mientras que otros salieron a captar al mundo a sus filas, y el fin justificó todo medio. Así las "no civilizaciones" de lo que hoy es América fueron "convertidas" (usurpadas), la tierra prometida fue "liberada" (ídem), y a medida que la religión se convertía en una empresa, los gobiernos, que también se fueron convirtiendo en una, unificaron criterios.
El mundo se horrorizó ante la caída de las torres y la palabra "fundamentalismo" se hizo vox populi, aunque no se supiera su significado. Fundamentalismo pasó a ser la reacción de una civilización harta del manoseo. No lo es la mano del violador que se jacta de hablar con algún dios, no lo es la mano de quien construye ghettos usando la misma metodología sufrida y denunciada para aprisionar a un pueblo en sus propias tierras. No lo es porque el occidental no se suicida al matar al enemigo, sólo lo mata. No lo es porque occidente no pone una bomba en un tren, lo bombardea ante las cámaras de CNN. No lo es porque no atenta contra la vida pacífica de una sociedad, simplemente la invade. No lo es porque mientras por décadas se violaron todos los derechos y se usó a esa no civilización, ningún medio le dio prensa, y estábamos occidental y cómodamente adormecidos, hasta que de la nada, "sin provocación", unos locos (demasiado funcionales a su víctima) estrellaron aviones contra el símbolo del poder, asesinando a miles de inocentes. Tan inocentes como lo fueron sus muertos antes y después.
El juego se convirtió en una ruleta rusa en la cual algunos somos el enemigo de unos y otros, de unos porque atacamos su fundamentalismo, su fascismo, su poder demencial, de otros porque somos parte del invasor aunque no creamos ni queramos serlo.
Nada importa lo que opinemos los enemigos de unos y otros en ambos hemisferios, ninguno encontrará refugio cuando empiece a llover.

domingo, octubre 30, 2005

Yo soy yo y mi marca registrada

Viernes por la noche hago zapping y me detengo a ver Fútbol en vivo: Argentinos Juniors contra Gimnasia y Esgrima de La Plata con relatos de Alejandro Fantino por América TV. Una hora más tarde encuentro a Fantino en la conducción de Mar de Fondo por TyC Sports. Sábado a las ocho de la noche hago zapping y me detengo en Alejandro Lerner invitado a cantar a dúo con Fabiana Cantilo en Badía en concierto por Canal 7. Una hora más tarde descubro a Romina Gaetani invitada a actuar un sketch cómico con Dady Brieva en Agrandadytos por Canal 13. Una hora más tarde vuelvo a hallar a Fantino en la conducción del buen programa que es Tvo por América TV.
Hasta acá nada sorprendente: encontré a Fantino en tres de los habituales espacios en los cuales se desempeña. Pero he aquí que entre los siempre contados invitados al living de Tvo están sentados Lerner y Gaetani que, digamos, no son las figuritas más repetidas de la pantalla de TV. ¿Qué pasará? ¿Hoy será San Lerner o San Gaetani? ¿Será coincidencia o tendrán esforzados e insistentes agentes de prensa?
Mientras me hago estas inútiles preguntas el programa llega a su penúltimo bloque y Lerner se sienta al piano y canta con Fena della Maggiora, Silvina Chediek, Jean Pierre Noher y todos los que se juntan alrededor del instrumento como a fogata playera en una vieja noche de Villa Gesell. Lerner canta ahora porque tiene que irse antes del final.
Y mientras me pregunto adónde irá Lerner sobreviene el anunciado fin y Fantino agradece a todos los sponsors comerciales y a una serie de productoras discográficas y televisivas que han autorizado o facilitado -no recuerdo qué verbo utilizó- la presencia de varios de los invitados. En el caso de Noher menciona "Ideas", supongo que en referencia a Ideas del Sur, productora de Los Roldán, tira en la cual trabaja. Noher acota que no sabía que se precisara permiso pero es evidente que ése no era un tema autorizado porque el programa terminó sin habilitar su desarrollo.
Tvo, como casi todos los programas de TV, está plagado de chivos publicitarios. Ya no son chivos sino una modalidad de pauta tan habitual y extendida como la tanda que separa los bloques. Entonces comprendí: en televisión -y no sólo en televisión- los invitados no son invitados sino pautas y sus nombres no son nombres sino marcas que son producidas, compradas, vendidas y negociadas como cualquier marca. Así como Fantino interrumpe las charlas para nombrar y mostrar productos Mistral, Sica, Paddle Watch o Biferdil, retoma las charlas para nombrar y mostrar productos Lerner, Gaetani, della Maggiora o Noher. Y si bien resultan menos interesantes las interrupciones de los primeros que las conversaciones de los segundos, ése no es el punto.
El punto es que Fantino es una marca que junto a la de Tvo opera -en lenguaje del marketing- como marca paraguas bajo la cual se guarecen, sábado a sábado y durante un par de horas, otras marcas que, a su vez, funcionan bajo otras marcas paraguas.
A propósito: Cinzcéu es marca registrada y artista exclusivo de Antes de la lluvia así que si alguien pensaba invitarme a algún lado diríjase a la productora y veremos qué paraguas podemos negociar antes de que se largue a llover.

jueves, octubre 27, 2005

Riesgo constante de desenlace trágico

De un tiempo a esta parte, el fútbol mediatizado -¿hay otro?- se ha transformado en un rosario de estadísticas a cual menos relevante. Hay que precisar que el mundillo del fútbol entiende por estadística cualquier dato que incluya al menos un número.
Así nos enteramos de que el Club X lleva 235 minutos sin convertir como local, que el Club Y no gana en el Estadio A desde hace 18 meses o que de los últimos 3 goles en contra del Club Z, 2 fueron de pelota parada. Como se ve, todos datos de una relevancia, al menos, dudosa.
Subsisten los números históricos, por ejemplo, los que hacen del paraguayo Arsenio Erico el máximo goleador del fútbol argentino y del Gringo Héctor Scotta el máximo goleador en un solo año. Pero suena exagerado afirmar, en la segunda o tercera fecha de un torneo, que Mengano tiene la posibilidad concreta de destronar a Zutano que encabeza la tabla con... 2 goles.
Las estadísticas de fútbol existen desde siempre pero hoy en día tienden a la focalización del muy corto plazo y producen la impresión de que todo el tiempo se pone en juego algo crucial. El mismo servicio brindan los complejos mecanismos numéricos que definen el acceso a copas internacionales y los ascensos y descensos de categoría que la magia de la aritmética hace variar en cuestión de minutos.
Durante una jornada futbolera, un equipo mantiene la categoría, se va al descenso directo, clasifica para la promoción y mantiene la categoría... todo en escasos 90 minutos de tensión. El objetivo de máxima parece ser que no haya un solo minuto de fútbol en que no esté por definirse un lugar, una posición y un destino.
Es el discurso del riesgo constante de desenlace trágico, rasgo que el periodismo deportivo comparte, por ejemplo, con la medicina dominante para la cual siempre suele haber alguien -con frecuencia uno mismo- a punto de morir.
De allí esos planos cortos televisivos sobre el rostro descompuesto del goleador fallido, el volante humillado o el arquero vencido. Y el hábil y fugaz montaje en paralelo con los respectivos primeros planos del goleador, el volante o el arquero relegados al banco de los suplentes o incluso a la platea baja. Y el último plano de la secuencia, dramático y conclusivo: el desesperado y negligente entrenador que mandó a la cancha a esos pusilánimes derrotistas que ya han sufrido tres goles de pelota parada en los últimos 165 minutos, los dos últimos -aclara el asistente estadístico, como si la localización fuera determinante- en el arco de allá.
Señores periodistas: dejensé de joder, nadie está por morir, se trata de un juego de pelota.
Hace poco, el camerunés Samuel Eto'o declaró que no le afectaba que los hinchas adversarios le arrojaran bananas y lo tildaran de mono: gracias a que ellos abonan su entrada -dijo- él cobra como un blanco por correr como un negro. Y hace ya cuatro décadas, el brasileño Osvaldo Brandao supo consolar a un futbolista quebrado tras la derrota diciéndole que no había sido más que un partido de fútbol y que una tragedia consiste en que se muera un chico.
El mismo circo, otra mirada, otro discurso y la pequeña sabiduría de quienes quizás sepan qué es llover.

miércoles, octubre 26, 2005

Juego de seducción

Ir a tomar un café, o a sentarse a una plaza, para una mujer sola suele ser una incursión en un coto de caza. Las reglas de ese juego son tan poco claras y ambiguas que no hay posibilidades de evitarlo, excepto explicitando una y otra vez que sólo estamos tomando un café, o sentándonos en una plaza, solas, sin estar esperando a nadie, sin estar cuidando hijos, sin estar comprometidas, sin ser unas castradas amargadas y frígidas, sólo teníamos ganas de estar solas un rato. Un rato de una hora, un mes, un año o diez, hasta que decidamos lo contrario. Es nuestro derecho, aunque la sociedad de encargue de exigirnos a cada paso el deber de estar en pareja.
He conocido algunos hombres interesantes, pero pocos, demasiado pocos, despertaron asombro, sugestiva incertidumbre.
Lunes. 4:30 p.m. Observé el lugar rápidamente buscando una mesa aislada pero luminosa. La encontré junto a una pequeña ventana, pedí un café y puse sobre la mesita mi libro y los cigarrillos. Extrañamente para la hora y el lugar, había paz, música apenas perceptible, voces suaves, una suerte de quietud contagiosa.
Leí varias páginas cuando sentí a mi lado un movimiento y una presencia que se imponía en mi campo visual. Un hombre, no mayor de los 45 años, acercó una silla a mi mesa y se sentó.
"¿Qué lees?" preguntó. "Un libro" respondí volviendo a mi lectura con la esperanza de que la cortedad de la respuesta le explicara que tenía intenciones de estar sola y leer. Mientras decía "perfecto" sacaba de su bolso un libro, lo ponía sobre la mesa y comenzaba a leer.
No demostré el asombro que me había producido, y pocos minutos después estaba tan absorta en mi lectura como antes que él llegara.
Leímos por casi una hora, en un silencio sólo quebrado por un masculino "¿querés otro café?" y un femenino "¿me das fuego?".
Miré la hora, dije "me voy", me levanté buscando mi billetera. Dijo "dejá que yo pago", "no, gracias" respondí, pagué y comencé a irme.
Tres pasos más cerca de la puerta escuché a mi espalda un "flaca". Me di vuelta y lo miré. Con voz suave y profunda dijo "gracias". Lo miré interrogante. "No me gusta leer solo" agregó con una sonrisa. Sonreí y me fui.
Definitivamente ese día no iba a llover.

lunes, octubre 24, 2005

No hay más patria que la infancia

Desde hace tiempo, cuando concurro a simular mi sufragio, recolecto una boleta de cada partido y las meto al bolsillo. En general llego a mi casa, las desparramo sobre la mesa, las observo un buen rato, descubro viejos conocidos mediáticos y no mediáticos o antiguos imputados por delitos comunes -siempre hay alguno-, las organizo de izquierda a derecha en términos de política, me divierto como un niño frente a sus figuritas y después las tiro a la mierda.
Esta vez son 32 listas de candidatos a diputados nacionales y 42 a legisladores de la Ciudad de Buenos Aires. Demasiadas. Según el afiche que siempre cuelga en los comicios, lo que hago está penado con uno a tres años de prisión. Si esto sigue así, el día que me detengan cargaré con tal volumen de papel que no voy a poder alegar "uso personal". Mejor publico un informe analítico por si mañana sirviera a mi defensa. Por ejemplo, acerca de los dibujitos que incluye el diseño de algunas boletas.
- Unión Cívica Radical (3): El mismo escudo de siempre con toda esa iconografía decimonónica del sol que asoma, las espigas de trigo, el martillo y la pluma: un posicionamiento anacrónico pero claro.
- Democracia Cristiana (5): También es viejo pero de un gran modernismo: un trapecio regular apoyado sobre su base menor y dentro una flecha vertical que apunta hacia arriba. Es decir, subamos hacia lo ancho o algo así.
- Partido Humanista (22): El famoso símbolo del infinito inclinado de tal modo que algún pavote podría confundir con la lista 8.
- Política Abierta para la Integridad Social- PAIS (42): Tras el PAIS (= país, ¿se entiende?) va una banderita cuadrada con un sol negro y grande cuyos rayos apuntan para todas partes.
- Afirmación para una República Igualitaria- ARI (47): Una figura irregular en color gris que recuerda, con esfuerzo, el mapa del territorio argentino.
- Partido Socialista (50): El puño obrero apretado que se ha horizontalizado para sostener una tierna rosa. Por supuesto, se horizontalizó hace un siglo cuando la socialdemocracia abandonó su postura erguida.
- Partido de la Ciudad (185): Un tosco obelisco desde un ángulo picado sobre una bandera nacional hecha de brochazos; por detrás, el sol. Una suerte de logo turístico de la porteñidad.
- Red por Buenos Aires (234): Todo el encabezado de la boleta se encierra en un filete porteño con cintas argentinas que rematan el borde superior. Haría buena alianza con el Partido de la Ciudad para poner un puesto en la feria de San Telmo.
- Espacio Abierto (243): Una ¿mariposa? muy estilizada o bien dos bumerang que podrían sugerir alguna componenda australiana.
- Frente para la Victoria (501): Enorme bandera y solcito multirradial que constituye la simpática letra O de la palabra VICTORIA. Demasiado triunfalismo argentino para un diseño muy visto y de pocas luces.
- Propuesta Republicana- PRO (502): Un triángulo isósceles blanco acostado sobre un cuadrado gris. Evoca la tecla play de algunos equipos y parece pedir: dame play que yo canto mi canción. Le acaban de dar play... y no se ve la tecla pause.
- Encuentro Amplio ¿Alba? (507). Esta es "la izquierda que une y crece", es decir, el PC aliado a dos o tres sujetos sin rumbo. Una estrella de cinco puntas sobre una... ¿mancha? que se parece un poco a la boina combatiente del Che y otro poco al gorro frigio de la Libertad.
- Movimiento por la Recuperación de la República- MORERA (213). ¿Morera? ¿Será porque se la comen los gusanos? Otro mapa del territorio nacional pero esta vez de contornos fieles. Y las Malvinas... ¡y el Sector Antártico Argentino! Una clase de geografía nacionalista.
- Movimiento de Integración y Desarrollo- MID (1). Sí, señores, el MID, el partido que el desarrollismo supo inscribir como lista 1 allá por 1982 y que defiende su numeración aún sin votos. Acá no hay dibujo sino foto: un retrato de hace medio siglo del Dr. Don Arturo Frondizi con su banda albiceleste, un moñito blanco (sí, un moñito blanco) y unas solapas anchas cual prócer de la independencia.
Dicen que no hay más patria que la infancia. Para el MID, entonces, el "Premio Cinzcéu al Diseño de Boleta 2005", porque estos viejos pelandrunes y oportunistas me han hecho rememorar por un minuto aquellos retratos de gentes extrañas, acartonadas y ceremoniales que aparecían en los diarios y revistas de mi niñez, cuando el mundo era nuevo y sorprendente y desconocido y ajeno y yo aún no sabía que se iba a largar a llover.

domingo, octubre 23, 2005

Inconciente colectivo

La historia deberá encontrar un lugar especial para el periodismo afectado a la cobertura permanente de una elección.
Las calles se inundaron con miles de noteros liberados a su suerte con un único mandato: llenar tiempo, las 10 horas previas al cierre del comicio.
Se los puede ver, cargando cámaras, micrófonos y celulares, persiguiendo cualquier rostro mínimamente conocido para ofrecernos la sugestiva imagen del momento en que introduce el sobre en la urna, con tomas que admiraría el mejor productor de cine porno.
Después de horas de montar guardia en las diferentes mesas logran arremolinarse en torno a algún candidato, y las preguntas que evidentemente pensaron minuciosamente se superponen a los gritos pidiendo silencio, preguntas tan trascendentes como ¿qué piensa? o un inteligente ¿adónde se va ahora?.
Mención especial merecen los que olfatean hurgando en los rincones cualquier posible contratiempo, un fiscal que llegó tarde, una silla que se rompió.
Si no encuentran, inventar es lícito. El dato extraoficial y los condicionales toman la palabra, a lo largo del día nos informan dónde irían y qué dirían, harían o pensarían personajes que luego no van, dicen, hacen ni piensan, pero no tiene importancia, es periodismo.
Ya cierran las urnas, ya es hora de empezar a escuchar quien ganó, aunque aún no hayan empezado el recuento. Y de escuchar las denuncias de fraude por parte de los vencidos.
Menos mal que no llueve.

viernes, octubre 21, 2005

Don't cry for me, Argentina

Jueves. 23:45 hs. Desde la ventanita del MSN un conocido de Mar del Plata dice: viene nomás...me voy a mudar.
Algunas personas provocan rechazo sólo con mencionar su existencia, Bush es una de ellas. Es inútil puntualizar las razones de ese rechazo, casi todos las conocen, o quizás no tantos, después de todo sigue en la Casa Blanca. "Tócala de nuevo, George", le dijo la mitad del país.
Su cara de marioneta estúpida y su comitiva de seguridad van pisar suelo argentino en noviembre. Nuestro gobierno ya le aseguró que la Constitución es un papel tan respetado como las directivas de la ONU al aceptar el préstamo de unos cuantos misiles "inteligentes" para derribar a cualquier avión que viole el área de seguridad. Casualmente días después EEUU nos recalificó en el 1er lugar de seguridad aérea, y, como todos sabemos, la política es una sucesión de casualidades.
"Aquí el clima está pesado, hay hombres de negro por todos lados", protestaba con resignación mi MSN, "no te cuento más porque vigilan a todos".
Agregué la frase a mi colección. Pocas cosas tienen tan poco en cuenta la lógica como la paranoia. En un mundo donde la vigilancia del Big Brother no nos sorprende, lo verosímil no tiene importancia.
"Están construyendo un túnel por abajo del Atlántico, Bush viene en submarino y por ese túnel llega al hotel, el avión es para despistar" me decía con absoluta seriedad un kiosquero, agregando con complicidad "lo sé por una tía que vive allá". Tener una tía que vive allá es una fuente inobjetable.
"El que viene no es Bush, es un doble, saben que van a volar el hotel así que mandan un doble para que caiga el resto de la Cumbre" sentenciaba una mujer en un chat. "Están contratando gente de la zona para que pruebe la comida" le respondía otro. Ambos aseguraban con vehemencia la veracidad de lo que decían, y el resto leía silencioso acotando algunos "ohhhh" respetuosos ante esos dos nicks que tenían la precisa.
"Van a evacuar la ciudad (de Mar del Plata) 10 km a la redonda del hotel", "Van a cerrar todos los negocios y hoteles de Mardel desde 15 días antes que llegue", "En realidad ya vino, y hacen este circo para despistar". La presencia de Bush incentiva la imaginación de miles, siempre en un mismo sentido.
Suelo escuchar, tomar nota mental, y callar. "No tenés que ir a ninguna marcha contra Bush" me dijo una colega preocupada, "sacan fotos y filman a todos". Aterrizaje forzoso pero aterrizaje al fin, me dije, y respondí: "claro, como siempre". Consideré una salida digna hablarle de la planificación del trimestre pero continuó, efervescente: "después los yanquis te fabrican alguna causa y te meten en cana por años". La imagen de un Guantánamo argentino me superó. Y no porque no lo crea posible.
Y mientras pensamos en túneles suboceánicos y dobles, Bush viene. No escuché a nadie preguntarse por qué y para qué.
Se sigue nublando, aunque aún no llueva.