Porteño de ley
Durante más de una semana el canal Todo Noticias (TN) publicitó como el hecho político más trascendente de la década el llamado "Debate Capital" entre los tres candidatos básicos en las próximas elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que se llevó a cabo anoche en su programa A dos voces.
Como una abeja reina, rodeados de asesores, colegas y fotógrafos llegó cada uno, y se ubicó en el sitio que "democráticamente" le tocó por sorteo. Todo muy serio, en un ambiente muy rojo, blanco y azul (los colores de TN, no hay que ser mal pensado), nadie olvidó la corbata ni la escarapela. Cada uno con su carpeta a tono con el traje.
En el centro quedó el actual Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, a su derecha el Presidente de Boca, Mauricio Macri, y a la izquierda el Ministro de Educación, Daniel Filmus.
Todo perfectamente organizado, cada tema, espacios, tiempos, incluyendo los nueve minutos "libres" en los cuales la superposición de voces entre los tres hacía que fuese prácticamente imposible entender, y aquel con voz más potente y contundente "ganó" el bloque.
Telerman, con su experiencia mediática y su capacidad para el sarcasmo, Filmus, varios cuerpos detrás tratando de mostrarse serio, responsable y culto, y Macri, que se olvidó de que era un debate y sólo hizo publicidad, usando a los demás candidatos como fondo, tal como hiciera alguna vez con una montaña de basura y una niña ostentosamente pobre.
Todos comprenden los problemas de la ciudad, todos van a hacer algo, el otro nunca hizo nada y obedece a oscuros intereses, que no son los del pueblo. Cada uno enarbolando el pasado del otro y tratando de ocultar el propio. Una típica campaña. Telerman y Filmus sacándose chispas por su relación con K, pero uniéndose para atacar al de otro género, Macri, quien como una estúpida marioneta recitó de memoria su spot.
Según leí y escuché en algunos medios, el debate "aclaró posiciones". Yo debo ser bastante tonta, ya que no me aclaró nada que no estuviese claro desde siempre. También escuché en alguna radio que fue un "ejemplo de responsabilidad cívica y política" (¿?). Yo vi un debate en el cual cada uno intentó demostrar que conoce la ciudad mejor que los otros y tiene la única y verdadera solución, mientras trataba de hundir al rival sin demasiado entusiasmo, y en el que ninguno pareció obligado a responder o explicar las acusaciones más allá de devolver la estocada, en un tono, aún dentro de ese marco de acusaciones, amistoso.
Hace algunos años me llamó la atención un nuevo estilo en la mediatización política. El formalismo y acartonamiento desaparecieron con el tuteo (voseo, estamos en Argentina), y el llamarse por sus nombres. CQC y Jorge Lanata, que entrevistaba a "Néstor" (Kirchner) y lo tuteaba, cuando era candidato a presidente, o a "Lilita" (Carrió) o a "Luis" (Zamora), fueron pioneros en ese estilo, y si bien no es algo trascendente sino una simple y aparente cuestión generacional, ese relajamiento en el trato provocó un cambio en el sentido de la relación.
Anoche los candidatos se trenzaron en discusiones en las cuales eran Jorge, Daniel y Mauricio, tres "amigos" debatiendo en un ambiente hiperformal, en un tono informal. Aún Macri, aleccionado para no responder acusaciones y sólo mostrar sus pro-puestas, no pudo evitar caer en esa interna. Y quizás ése fue el mayor triunfo del debate, que por momentos parecían estar debatiendo, pero sólo por el tono, no por lo dicho. Cada uno actuó su personaje con soltura (incluso Filmus, aunque tardó en distenderse) haciéndome sentir espectadora de algo privado y ficticio, como una novela. Y cada uno quedó convencido de haber ganado.
No sé si será cierto que mucha gente decidió su voto por este debate, por suerte yo no soy porteña, pero si lo fuera, lo que me quedaría claro es que sólo puedo quedarme observando cómo se inunda la ciudad cuando empieza a llover.
Como una abeja reina, rodeados de asesores, colegas y fotógrafos llegó cada uno, y se ubicó en el sitio que "democráticamente" le tocó por sorteo. Todo muy serio, en un ambiente muy rojo, blanco y azul (los colores de TN, no hay que ser mal pensado), nadie olvidó la corbata ni la escarapela. Cada uno con su carpeta a tono con el traje.
En el centro quedó el actual Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, a su derecha el Presidente de Boca, Mauricio Macri, y a la izquierda el Ministro de Educación, Daniel Filmus.
Todo perfectamente organizado, cada tema, espacios, tiempos, incluyendo los nueve minutos "libres" en los cuales la superposición de voces entre los tres hacía que fuese prácticamente imposible entender, y aquel con voz más potente y contundente "ganó" el bloque.
Telerman, con su experiencia mediática y su capacidad para el sarcasmo, Filmus, varios cuerpos detrás tratando de mostrarse serio, responsable y culto, y Macri, que se olvidó de que era un debate y sólo hizo publicidad, usando a los demás candidatos como fondo, tal como hiciera alguna vez con una montaña de basura y una niña ostentosamente pobre.
Todos comprenden los problemas de la ciudad, todos van a hacer algo, el otro nunca hizo nada y obedece a oscuros intereses, que no son los del pueblo. Cada uno enarbolando el pasado del otro y tratando de ocultar el propio. Una típica campaña. Telerman y Filmus sacándose chispas por su relación con K, pero uniéndose para atacar al de otro género, Macri, quien como una estúpida marioneta recitó de memoria su spot.
Según leí y escuché en algunos medios, el debate "aclaró posiciones". Yo debo ser bastante tonta, ya que no me aclaró nada que no estuviese claro desde siempre. También escuché en alguna radio que fue un "ejemplo de responsabilidad cívica y política" (¿?). Yo vi un debate en el cual cada uno intentó demostrar que conoce la ciudad mejor que los otros y tiene la única y verdadera solución, mientras trataba de hundir al rival sin demasiado entusiasmo, y en el que ninguno pareció obligado a responder o explicar las acusaciones más allá de devolver la estocada, en un tono, aún dentro de ese marco de acusaciones, amistoso.
Hace algunos años me llamó la atención un nuevo estilo en la mediatización política. El formalismo y acartonamiento desaparecieron con el tuteo (voseo, estamos en Argentina), y el llamarse por sus nombres. CQC y Jorge Lanata, que entrevistaba a "Néstor" (Kirchner) y lo tuteaba, cuando era candidato a presidente, o a "Lilita" (Carrió) o a "Luis" (Zamora), fueron pioneros en ese estilo, y si bien no es algo trascendente sino una simple y aparente cuestión generacional, ese relajamiento en el trato provocó un cambio en el sentido de la relación.
Anoche los candidatos se trenzaron en discusiones en las cuales eran Jorge, Daniel y Mauricio, tres "amigos" debatiendo en un ambiente hiperformal, en un tono informal. Aún Macri, aleccionado para no responder acusaciones y sólo mostrar sus pro-puestas, no pudo evitar caer en esa interna. Y quizás ése fue el mayor triunfo del debate, que por momentos parecían estar debatiendo, pero sólo por el tono, no por lo dicho. Cada uno actuó su personaje con soltura (incluso Filmus, aunque tardó en distenderse) haciéndome sentir espectadora de algo privado y ficticio, como una novela. Y cada uno quedó convencido de haber ganado.
No sé si será cierto que mucha gente decidió su voto por este debate, por suerte yo no soy porteña, pero si lo fuera, lo que me quedaría claro es que sólo puedo quedarme observando cómo se inunda la ciudad cuando empieza a llover.


