miércoles, septiembre 13, 2006

Color humano

Como no podía ser de otro modo el primer lustro desde el atentado al Pentágono y las Torres Gemelas estuvo plagado de documentales, películas y programas especiales que comenzaron varios días antes del 11 de septiembre.
Todos ellos coinciden en un único punto: las víctimas eran inocentes. A partir de allí el universo se abre desde aquellos que sólo mostraron cuerpos cayendo desde las Torres a los análisis políticos del atentado y sus consecuencias. Algunos apuntando al fundamentalismo musulmán, otros al estadounidense, algunos viendo a las miles de víctimas pos 11/9 como inevitables, otros como crímenes de lesa humanidad.
Que los atentados a las Torres y el Pentágono han sido funcionales sólo a la administración-empresas Bush y sus aliados creo que no es necesario repetirlo.
Pero más allá de esa lectura política hay otras lecturas. Una de ellas es la que refiere a las propias víctimas.
Discovery con su semidocumental “Las Torres Gemelas: entre los escombros”, de 2 horas de duración, repetido al menos cinco veces a partir del domingo 10 es quizás el ejemplo más claro de esa lectura. “Vuelo 93” con sus nueve repeticiones programadas en Cinecanal a partir del 6 de septiembre, también.
Coinciden en varios puntos. Ambos repiten que se basan exclusivamente en datos y documentación reales y que se ajustan a los hechos, aunque ambos caen una y otra vez en agujeros ficcionales que no resisten el menor análisis ni confrontación con esos hechos, en algunos casos ni siquiera con las leyes de la física. Y en ambos el tema es el heroísmo “americano”, un heroísmo digno de Harrison Ford pero que poco tiene que ver con la esencia humana.
No tengo dudas de que en ese insondable infierno que debió ser estar dentro de una de las Torres o avión secuestrado se habrán vivido y observado todas las facetas de reacción humanas, desde empujar a alguien por una ventana por un poco de aire hasta dar la vida intentando ayudar a un desconocido. Nadie tendría el derecho de arrogarse el juicio, nadie desde la comodidad del estar a salvo, pero al menos una vez serían tan humanos como los demás, la soberbia de su perfección eterna ofende al resto de la humanidad y a las mismas víctimas.
Pero ambos, también, tienen una lectura más sutil, desviada por la emotividad.
La mayor parte de las víctimas en las Torres Gemelas fueron empleados (casualmente las altas esferas jerárquicas ese día no fueron a sus oficinas) y un gran porcentaje de esos empleados se componía por lo que llaman "latinos", todos aquellos americanos que no somos WASP, "afroamericanos", negros y "asiamericanos" que se limita a Asia oriental, los grupos mongólicos (chinos, coreanos, japoneses, etc.) y no a los polinesios o caucásicos que parecen no formar parte del continente.
Ninguno de los héroes mostrados en ambos canales lo era, al contrario, todos ellos fueron hombres y mujeres blancos, preferentemente de ojos claros. El latino, afro y asiamericano no estuvo ausente (cumplieron con el porcentaje obligado para "minorías"), pero en un rol completamente diferente.
Negro es quien fue salvado por un blanco que no lo conocía pero arriesgó su vida por él, negra es la empleada que después del atentado seguía disculpándose por teléfono tratando de explicar que no podría hacer el trabajo porque tenían “problemas” (hasta que un grupo WASP llegó a rescatarla), latino es el que tenía miedo de moverse, asiamericano el que “cobardemente” abandonó a su blanco amigo que dio su vida por ayudar a un desconocido.
Afroamericanos, latinos y asiamericanos son aquellos que no pudieron salvarse por sí mismos, que no tuvieron iniciativa, que no rescataron a nadie, de hecho fue por salvar a un par de negros que algunos blancos se salvaron, como premio divino a su generosidad. Blancos eran los bomberos, negro el empleado de limpieza salvado por blancos que no olvida recoger su balde antes de seguir bajando los 45 pisos restantes. Ni siquiera el polvo y cenizas que cubrían a todos por igual disimulaban sus colores.
Más allá de las lecturas políticas, del respeto que merecen todos los muertos aquella mañana en New York, del más de un millón de víctimas de la “justicia infinita”, puedo hasta comprender que se quiera mostrar a las víctimas con una deshumanización ofensiva, que no puedan sustraerse de su “Independence day” aún a costa de quienes dicen honrar, pero ciertos homenajes sólo son negrísimos nubarrones que aproximan la lluvia.

4 comentarios:

El País Bananero

Cine catástrofe. Fántasticos efectos especiales aun en el Pentágono. Superproducción en la que mueren miles de extras y ningún personaje central... Todo huele a historia previamente guionizada y financiada por poderosos productores ejecutivos. Mucho polvillo y escombro se va acumulando en una nube negra que algún día ha de llover.

pálpitos

observadora tu, yo no me habia dado cuenta, miré pero no ví, gracias, y es que no hay que fiarse del diablo que siempre está a lo que está...saludos

Cinzcéu

Muy inteligente e interesante lectura de lo sutil, que no se deja desviar por la obvia emotividad. Curiosa insistencia en esos textos de un rasgo parcialmente abandonado por la ficción (hay bastante héroe-no-WASP hollywoodense) y la no ficción (Powell, Rice, sin ir más lejos). Me permito una corrección: no se dice "negrísimos" sino "afroamerican" nubarrones. Un beso.

14/9/06 4:02 AM

Grismar

País bananero: un buen guión, de esos con final abierto que permiten seguir, y seguir...
Pálpitos: aunque no lo veamos, siempre está.
Cinzcéu: una cosa es decir que son amigos y otra que podrían ser mejores, hasta iguales.

Besos a los tres.

16/9/06 12:10 AM