martes, enero 16, 2007

Autoestigma

Tener alumnos adolescentes con los cuales se genera, por diferentes razones, una relación personal, extraescolar, trae algunos problemas. El peor de todos, para mí, es la fiesta de 15.
Sin entrar en análisis ni opiniones respecto de la inevitable Fiesta, el hecho es que algunas alumnas un día cumplen 15 años, lo cual me parece maravilloso, además de lógico, y me invitan, lo cual me parece terrible, además de incómodo.
Siempre encuentro alguna excelente excusa para ese día, justo ese fin de semana debía viajar a Cuba para entrevistar a Fidel, o me desperté con 43º de fiebre y no pude despegarme de la cama. Cosas que suelen pasarle a algunas personas en ciertas circunstancias.
No es que no quiera a mis alumnas, ni que no me gusten las fiestas, sólo que para mí una fiesta de más de cuatro personas es una temporada en el infierno.
Sofía tuvo algunos problemas personales a los 14 años, siendo mi alumna, y, por alguna razón, confió y se apoyó en mí. Pasamos larguísimas tardes hablando, compartiendo el mate (no los cigarrillos), en mi casa o alguna plaza. Logró superarlos por mérito propio, pero le dio a esa mínima contención de mi parte más trascendencia de la que tuvo en realidad.
Tenía 14 años, detalle que no había tenido en cuenta. Cumpliría 15.
"Tenés que venir" me dijo dándome la tarjeta de invitación a su Fiesta. "Tenés que venir" me dijo la madre, "no podés fallarle". "Tenés que venir" me dijo el padre, "para Sofi es importante, te debe mucho". "Tenés que venir" me dijo el hermano de 18, "no seas forra".
Tenía que ir, no parecían existir muchas alternativas. No me "debía" nada, y mucho menos tenía que "pagarme" con una invitación a una Fiesta con 100 personas. Pero entendí.
Comprendí también aquella frase que había sido un misterio para mí desde siempre: no tengo qué ponerme. Ir de jean y zapatillas no parecía muy adecuado. Por suerte existen las cuñadas.
La mujer de mi hermano me produjo. Respiré profundamente y me miré en un espejo. Me quedé tranquila, detrás de todo eso estaba yo, aún me reconocía. Guardé en un cajón fobias varias y me fui.
Cien personas en un lugar, por más habilitado para cien personas que esté, es una agobiante sensación. Cuando dos tercios son adolescentes, más.
Después de los inevitables saludos y frases de cortesía busqué un rincón desde el cual pudiese observar sin ser protagonista.
Yo soy de Attaque, es un sentimiento, no puedo parar, comenzó a atronar por los parlantes, y a continuación una seguidilla de temas. Me relajé, Attaque 77 me gusta mucho, podía simplemente escuchar.
Inevitablemente, Attaque y adolescentes significa pogo.
"Tenés cara de salida de emergencia" escuché de repente, y me di vuelta, encontrándome con una barba que contenía un hombre de más o menos mi edad. "Sólo soy quien la busca" respondí. Media hora después nos convencíamos de que habíamos analizado toda la situación, el mundo y algunos paralelos.
El pogo, como una masa uniforme, se acercaba peligrosamente, lo suficiente como para escuchar a quienes estaban en sus orillas.
"Con tantos lujos que tienes nada te puede afectar" cantaba Ciro. Un par de chicas a las que no conocía saltaban y cantaban a los gritos muy cerca de mi refugio.
El movimiento de una de ellas atrajo mi atención. "Guardá el cel, boluda, que hay un par de villas" (léase: guardá el celular, boluda, que hay un par de personas de clase social baja, por lo tanto ladrones en potencia) le dijo una a la otra, que llevaba su celular colgando de una pulsera. Mi expresión debió ser demasiado clara, ya que mi desconocido pero perceptivo acompañante dijo: "tranquila, son nenas". "Son nenas" me dije, "pero en pocos años votan".
Me callé y seguí escuchando, había comenzado Setentistas , uno de mis temas preferidos.
"Ehh, ne qué, riquezas o no...los actores acechan" gritó la del celular tapando la voz de Ciro. Fue demasiado, me acerqué y tratando de que me escuchen les dije "en Neuquén resiste Zanón...los bastones acechan". Me miraron sin entender de qué hablaba. La de la advertencia entendió y respondió: "ya sabemos pero queremos cantarla así". Me superaron.
Mi circunstancial acompañante encontró muy divertida la situación (yo no). "En la esquina hay un bar, sin pogo" me dijo.
Agradecí la alternativa, saludé con la mano a Sofía, sin darle tiempo a acercarse para preguntarme por qué me iba, y salí.
Era una hermosa noche, aunque algunos relámpagos iluminaran el horizonte.

4 comentarios:

1+

Yo creía que era Eh! ne qué... Ahora me hacés dudar hasta de que "Desapariciones" hable de David Copperfield y "Los dinosaurios" de Barney.
Me lo tengo que tomar pa' la chacota porque a mí también me supera. Un beso.

Arkturo

yo tengo 16 :)

Grismar

1+: Desapariciones habla de Los dinosaurios, que están extintos, lo cual refiere tanto a la nariz de Galtieri como a las bodegas Menem (perdón por nombrarlo).
Arkturo: adolescentes eran miles de los desaparecidos, y miles que tienen ideales y están bien parados en la tierra, no quise generalizar (jamás). Idiotas y fachos vienen en todas las edades y formatos, con o sin pogo.
Besos a ambos.

Emilio

¡Linda parábola!