jueves, septiembre 30, 2010

Bartleby, el escribiente

Hace un tiempo confesaba aquí que, mes a mes, me obligaba a la publicación de al menos una entrada a fin de que en las listas anuales que muestra la barra lateral, la secuencia del calendario se exhibiera completa. Pretensión más obsesiva que racional, ya lo dije, que vengo a satisfacer este último día de setiembre pero, señores jueces, nunca más.
En pocos días este sitio cumplirá cinco añitos. No le haremos ninguna fiesta: lo inscribiremos en el preescolar y le compraremos un cajoncito de lustrín con el objeto de que se pague los estudios y comience a aportar a la economía del hogar.
Hasta aquí, sesenta etiquetas mensuales testimonian sus redondos sesenta meses de vida. En adelante es probable que haya agujeros de muy diversa extensión y profundidad. O un único agujero enorme de aquí a la eternidad, no se sabe.
El motivo fundante de esta decisión ya fue dicho: cada vez me implica mayor esfuerzo cumplir con aquella simple autoimposición mensual. Las causas son variadas y múltiples y sólo resumiré unas diez:

- La ausencia crónica de buenas ideas (buenas para mí, claro) que me entusiasmen lo suficiente como para motorizar la producción de nuevos artículos.
- El descarte de ideas malas que son aquellas que me parecieron buenas pero revisadas al día siguiente me pregunté qué atractivo le habría encontrado el día anterior.
- El desinterés en fundar secciones, algunas bosquejadas y abandonadas de facto, tales como el deterioro del lenguaje social o las búsquedas bizarras que a aquí conducen.
- Parcialmente derivada de la anterior, la insufrible reiteración que, observada allí afuera, termina por filtarse aquí dentro: escribir sobre lo que se repite tiende a ser repetitivo.
- Mi desgano generalizado pero fundamental si se trata de efectuar acciones vinculadas a espacios públicos y relaciones humanas, aún mediados por la escritura en internet.
- El enrarecimiento del debate político nacional y mi autocensura a publicar opiniones que serán leídas como "opositoras" (muy probable) u oficialistas (es más difícil).
- Basada en la previa, mi creciente desinterés en debatir, argumentar, explicar, discutir, polemizar, conversar y, por lo tanto, mantener algún intercambio al respecto.
- La sensación de que todo lo que pudiera publicar abordaría los mismos temas y problemas que entradas ya editadas pero, aquéllas, con mayores aportes y mejores facturas.
- El convencimiento de que una época, un ciclo o una etapa se hallan concluidos y el sentimiento de que no asoma por ahora nueva época, ni reciclado ni próxima etapa.
- La preocupante identificación con aquel oscuro y eficaz copista que se negaba a ejecutar sus labores con la contundencia de un argumento sencillo: preferiría no hacerlo.

16 comentarios:

SirThomas

Me parece saludable la decisión. Cuando encuentre las ideas, el tiempo, o las ganas, bienvenidas serán nuevas reflexiones.

Saludos.

gracias por el link al cuento, ya lo leeremos seguramente.

Patricio Bazán

Podrías crear post mensuales con recomendaciones librescas, como el link hacia ese hermoso cuento de Melville.
El problema es que de seguro ya existens blogs con esa temática, pero no con el mismo buen gusto.

En realidad, lo que quería decir es que... pero preferiría no hacerlo.

Un gran abrazo.

1+

Enhorabuena te liberás de ese condicionamiento.
Con el tiempo, quién te dice, tal vez vuelva Chazarreta.
Un gran abrazo.

Cinzcéu

SirThomas, Patricio Bazán y 1+:
Gracias por comentar pero preferiría no responder.
Saludos y abrazos.

Anónimo

Estimadísimo,
justo ahora que me calzaba los cortos para prenderme en el picado. Pero bueno, uno sabe cuando no va más. Cuando fumaba cambiaba de marca, cuando era soltero cambiaba de monta, cuando tenía auto cambiaba de auto. Hay que dejar las ganas libres, que fumen todo lo que quieran. Lo bueno es mantener el permitido, que fumen libres todas las fuentes de la inspiración. Que quede permitido fumar, vivir, escribir, soñar, inspirarse, motivarse y dormir en hamacas paraguayas, leyendo Crónica, Patoruzito o la Biblia del Pastor Giménez.
Gran abrazo!
AM

Cinzcéu

Gracias y abrazo, AM, pero preferiría no responder.

Anónimo

Ponete a estudiar y larga la mentira de estos blogs pedorros

Cinzcéu

Anónimo:
Su comentario es tan ignorante, tan boludo, tan vacío y tan pedorro que preferiría no responder.

Hang Tucker

Paso por este patio, después de mucho tiempo, lo confieso. También me identifico con tus motivos y la franqueza de la decisión, pareciera que no son tiempos de aportar mucho, aunque paradójicamente nadie aporta. Sé que vas a preferir no responder, Cinzcéu, aún así te mando un abrazo y espero leerte algún día.

Cinzcéu

Gracias por la lectura, Hang, pero como bien inferís... preferiría no responder.
Abrazo y quizás nos leamos, algún día, en algún lugar.

César

Pasó un tiempo del post y decir del mismo que nos pasa a todos, yo también tuve una ausencia prolongada (a tal punto que dejé sin responder preguntas que se me hicieron en los comentarios de un post de este blog).

No hay mucha historia, coincido con lo que dice el Sir, es saludable la decisión y mantengo la esperanza a que vuelvan los posts.

Saludos!!

Cinzcéu

César: Gracias por el comentario y coincido con él pero, al menos por ahora, preferiría no volver.
Saludos.

Anónimo

ojalá estés en la patagonia disfrutando.

mis mejores deseos para su escritura interior.

Cinzcéu

Anónimo:
No estoy en la Patagonia ni disfrutando pero es un destino entre otros que barajo porque al menos allí vive poca gente. Agradecería sus deseos pero... preferiría no hacerlo.

Fede / Billie

Cinzcéu, hace rato que no me doy una vuelta por acá, hoy volví y vi que no hay nada nuevo. ¿De verdad no hay nada para aportar en tiempos de guerritas estériles? Obviamente la decisión de escribir o no la deberá tomar usted, pero mantengo la esperanza de volver a leer algo en "Antes de la lluvia".
Abrazos.

Cinzcéu

Fede/ Billie:
Las diez causas resumidas hace casi dos años siguen vigentes y potenciadas. En especial las que remiten a guerritas estériles, cruciales o quizás las dos cosas.
Mantenga la esperanza que es lo último que se pierde pero atienda a la literalidad de ese obvio dicho popular: la esperanza es lo que, por último, también se pierde.
La decisión de escribir es mía, sí, y preferiría no hacerlo.
Saludos.