lunes, enero 02, 2006

Assassination tango o asesinato al tango

Hace unos cuantos años, antes de comprar el departamento que habito, visité otro a cuadra y media de éste: un dos ambientes antiguo en un primer piso, justo por sobre el famosísimo, tanguerísimo y muy turístico Bar Sur. Pedían un precio excesivo y el agente inmobiliario me decía: "Es que en este lugar, es único". "Claro, -le respondía- no hay inmueble que en su lugar no sea único". "No, no, no, -me insistía- éste es un departamento para Robert Duvall". Como yo nunca he sido Robert Duvall, decidí mudarme a este otro reducto con indicios del siglo XIX, lagartijas por doquier y humedades varias que, en definitiva y pese a las reformas, resultaba más barato y menos ruidoso. Porque ante la perspectiva de que el tango for export sonara bajo mis patas a un volumen indiscreto, toqué timbre a un potencial vecino: "A veces, -me dijo- incluso tiembla el piso pero te acostumbrás". Muchas gracias.
Si a uno le dicen Robert Duvall y le agregan Francis Ford Coppola piensa en el relegado Tom Hagen, hijo adoptivo y consigliere de Vito Corleone en El Padrino o en el psicótico Coronel Kilgore, exaltado y wagneriano genocida en Apocalypse now. Esos dos datos acreditan como pocos en la historia del cine. Anoche Cinecanal exhibió Assassination tango, protagonizada, dirigida, escrita y producida por Duvall con producción ejecutiva de Coppola. El título en español es Crimen a ritmo de tango. Yo hubiera titulado Asesinato al tango, Tango y asesinato o Tango asesinado. Nada es literal, ya se sabe. Hay que decirlo: Duvall logra inscribirse en lo peor del cine argentino pero lo logra -doble mérito- desde una ajenísima mirada yanqui. El film resulta un engendro del tipo "cómo miro desde New York la mirada de los que miran desde Buenos Aires como si miraran desde New York". Por si no se entendió, la película es un espanto.
La escritura de Duvall, resulta relativa. Duvall no podría poner en boca de unos supuestos laburantes porteños la frase "¡Pamela, qué pan dulce!" ante un culo femenino con más volumen que atractivo. Aquello de "pinta tu aldea y serás universal" cobra todo su sentido: ¿por qué pintar lo que no se conoce cuando, sin duda, se conoce mucho de la propia aldea?
El argumento, si es que lo hubo, quedó olvidado durante el rodaje y la edición. A ver si logro sintetizar lo poco que se entiende: hay una suerte de venganza por parte de familiares de desaparecidos y/o militantes políticos y/o agentes de inteligencia -no queda claro- que deriva en la contratación de un asesino yanqui -John= Duvall- para matar a un general retirado. El tipo lo asesina a sangre fría pero no respeta tiempos ni modos indicados y regresa a su hogar donde lo espera una hijastra de 10 años con la cual tiene una relación algo perversa. ¿Y?
En el medio, lo esperable. La apología del tango como cosa primitiva, exótica y pasional, con injustificada metáfora visual y verbal de una pantera negra. Fragmentos casi documentales donde una anciana explica que el tango es vida, amor y odio y que antes las mujeres se agarraban de los pelos por sus hombres. La ridiculez de que uno de los operadores influyentes de la política nacional atienda en un despacho miserable detrás del gimnasio boxístico de Huracán. Las postales demasiado previsibles: el amanecer sobre el viejo Puente Avellaneda y sobre la 9 de Julio y el Obelisco, el canillita, el afilador, la estatua viviente, el vendedor de plumeros (?). Las supersticiones tales como tocarse un huevo o una teta para conjurar malas ondas.
Confieso que no es fácil para un porteño admitir que Rubén Blades sea del barrio y que resulta difícil creerse un rol seriamente interpretado por el actor que hacía de vapuleado Superman y periodista de CNN en Cha-cha-cha. A eso agreguemos una extraña mixtura del español y el inglés que nunca se sabe bien a qué responde. Y largas secuencias de tango danzante de salón y unos nombres -ay- inverosímiles para mujeres porteñas de 20 a 30 años: Manuela, Pirucha...
En definitiva, un mito fílmico sin argumento ni poética que viene a suturar el sueño de Duvall por un mundo que no conoce pero admira en su supuesta pasionalidad. El tipo se dio el gusto de bailar tango en Buenos Aires con su esposa argentina y con todos los gastos pagos. Y nada más.
Por mi parte, veré si un día no me mudo al departamento que le estaba reservado a él pero eso será cuando llueva.

11 comentarios:

hautor

Bueno, esperaré a que la estrenen por estos lares, aunque después de lo que cuentas no es que mi motivación ande por las nubes. Sin embargo, claro, como yo no soy ni argentino ni de Buenos Aires igual los tópicos no me lo parecen tanto. Saludos.

A propósito, gracias por el comentario de Innerarity al cual respondí, pero debido a un puñetero fallo en mi blog sólo se puede leer cuando solicitas los post de diciembre. No lo entiendo.

azzura

Llueva o no llueva es una pasada leerte Cinzcéu ;)) poco puedo opinar.. salvo decir que me apetece ver esa peli

Bona nit como dicen en mi tierra

1+

¿Es impresión mía o estás consiguiendo que un montón de gente vea una película que vos catalogás como horrible???
Primero Sabatino, ahora Duvall... me parece que vos tenés arreglos con unos cuantos, jajaja.

Grismar

Yo tampoco vi la película, y ni siquiera me gusta el tango (de hecho no me lo banco, no el tango en sí, sino todo lo que lo rodea), pero algo me quedó picando (además de los vendedores de plumeros): la idea de familiares de desaparecidos alquilando al mejor estilo mafia yanquisiciliana un matón a sueldo me dio náuseas. No sólo evidencia una ignorancia supina sino que es un insulto a tantas Madres que se jugaron la vida (y algunas la perdieron) de frente. Y si encima ni queda claro si son familiares, militantes o inteliagentes pasa de la categoría de bodrio a la de basura. Pero como buena masoca en post de la opinión propia, trataré de verla.

Peregrino

Me he visto en la misma posicion ante este pedazo de cine seudoargentino, dirigido y protagonizado por un Duvall que parece victima de alzheimer en ambos papeles. Sus balbuceos se comen la mitad de la pelicula.
Pirucha!!!!!!!!!!!!!!!!

Cinzcéu

Hautor y Azzura: Gracias por la lectura y, claro, sin ser porteño se verán cosas que yo no veo y no se verán algunas de las que veo.
1+: Shhhhh, ¡no levantés la perdiz!
Grismar: Ésa temática está pero no se desarrolla. Y sí, me dio náuseas aún sin entender bien de qué iba.
Peregrino: Gracias por su aporte, Duvall -un gran actor- está cien veces por debajo de lo que le conocimos. Es que todos tenemos derecho a la jubilación...

Claris

Le tomo la palabra Cinzceu, no ire a ver esa pelicula, a pesar de Duvall que me parecio siempre buen actor. Imagino que sus lagartijas, por ser de la zona, sabran bailar tango no??...saludos!!

mixtu

muito bem
...sera cuando llueva...
saludos

vitore

Desde luego; qué atrevida es la ignorancia de algunos norteamericanos. Recuerdo una película también bastante nefasta: Misión Imposible II; en la que Tom Cruise tiene un encuentro en Sevilla con Anthony Hopkins en plena Semana Santa y se ven unos pasos religiosos... ¡ardiendo!.

Es decir de un golpe mezclaron dos fiestas como la Semana Santa andaluza y las Fallas valencianas. Así son ellos.

Cinzcéu

Claris: Bien hecho, no la vea. Mis lagartijas sólo bailan tango cuando viene a filmarlas Duvall.
Mixtu: Saludos.
Vitore: Sevilla, Valencia, Madrid, ¿no es lo mismo? Por acá tenemos un comercial de cerveza en el cual unos cantaores flamencos baten palmas en una fonda galleguísima: sólo faltan unos pelotaris vascos con camisetas del Barça...

azzura

Que bueno Cinzcéu!! unos pelotaris vascos con camisetas del Barça... conoces España ehh?? me has sorprendido;)