viernes, octubre 21, 2005

Che, pibe, vení, votá

Por si no se sabía, vivimos en democracia y somos responsables. Así que cada tanto debemos ejercer el derecho al sufragio: debemos, porque ha de ser uno de los pocos derechos sobre los cuales no tenemos opción de ejercicio.
Hace unos cuantos años, una demócrata decidida me explicaba que las instituciones políticas, la estructura macroeconómica, la política cambiaria y financiera, los planes de inversión productiva, en síntesis, las decisiones que rigen los destinos del país no dependen del gobierno de uno u otro partido: gane quien gane una elección, la baraja ya ha sido repartida y por lo tanto la suerte está echada. Coincidí (y coincido) pero diferimos en nuestras conclusiones prácticas. Ella iba a votar a los radicales porque juraba que organizarían más conciertos públicos en las plazas; yo, en cambio, asumo que el sufragio nunca cambia nada importante y prefiero que no se me consulte acerca de pelotudeces menores.
Pero hay que ir a votar. El Director Nacional Electoral, Alejandro Tullo (mío no) ha lanzado sus amenazas y ejemplificó para Crónica: "un docente, supongamos un profesor de educación física, que no sufrague, si intenta concursar un cargo para entrar en una escuela no tendrá posibilidades de hacerlo porque no cumplió con su deber cívico". Más allá de que no justifico tal ensañamiento con los maestros de gimnasia (¿y qué si suponemos que es profesor de álgebra o tesorero de banco o mucamo de hospital?) está muy bien porque no sea cosa que cualquier ácrata pueda hacer dar vueltas de carnero a nuestros hijos al son de un silbato.
Ahora bien, parece que el propio Tullo no ha cumplido muy bien con ciertos deberes ya que confiesa: "hay cerca de esa cantidad [quinientos] chicos menores de edad habilitados para votar en todo el país debido a un error de tipeo en la fecha de nacimiento pero, fuera de esos errores, están previstas todas las condiciones para que la elección del domingo se realice normalmente". Incluso supongo que se habrá previsto que los presidentes de mesa dispongan de pañales por si tuvieran que cambiar in situ a algún votante demasiado menor.
Parece que no se ha tratado de un error de tipeo sino de cerca de quinientos, pero lo preocupante es que el Director Nacional Electoral ratifica la habilitación al sufragio de esos infantes. Es decir, si por un error de tipeo le extendieran un título de neurocirujano a un ingeniero mecánico, Tullo lo dejaría trepanar cráneos por doquier. Eso sí, aclararía que, fuera de ese error, están previstas todas las condiciones para que la cirugía se realice normalmente.
Los comicios marcan un hito nacional, organizan la vida social y ritman la lucha de clases. Reynaldo Hermoso, por ejemplo, dirigente sindical de los trabajadores químicos y petroquímicos, ha denunciado que muchas empresas del sector aún se niegan a abonar la escala salarial homologada en el mes de junio y que, para colmo de males, ICI Argentina acaba de producir cien despidos. Por lo tanto, el gremio impulsará medidas de fuerza... después de las elecciones del domingo. Supongo que en tanto las patronales se resistan a pagar según el convenio e insistan en despedir trabajadores en masa, Hermoso llamará a una huelga nacional... después de los comicios de 2007.
Entre tanto, los candidatos y sus cónyuges cerraron a los gritos sus previsibles campañas. Néstor Kirchner salió de gira electoral y visitó la capital riojana. En referencia a supuestos agravios menemistas sentenció: "en mí no van a encontrar una sola respuesta". Y es verdad: como mínimo encontrarán dos, una para la rosca interna y otra para la gran gilada. Y Lilita Carrió denunció que en la campaña oficialista "se usaron todos los recursos ilícitos del Estado". De ser así, muy mal hecho, porque los recursos ilícitos del Estado no están para dilapidar en propaganda electoral sino para otras cosas más importantes.
Yo me quedo con el sano optimismo de Matías, un joven de Monte Grande que debió soportar largas horas de cola para tramitar su documento y así poder sufragar por primera vez. Interpelado por Crónica, confesó: "no me puedo quejar porque hay chicas que, cansadas de esperar, te dan bola".
Qué tierno: no sabe que va a llover.

7 comentarios:

Grismar

Cuando las dictaduras que supimos concebir nos quitaron todo derecho a elección miles se jugaron la vida (y miles la perdieron) por él (entre otros detalles). Ahora nos quitan el derecho a no votar, pero parece que la ecuación no se cumple al revés, obligarte a no hacer algo no es igual que obligarte a hacerlo. El argumento más escuchado: que los "humildes" (detesto esa connotación bíblica para hablar de los excluidos del sistema) no votarían, y se convertiría en algo elitista. Ok, la solución no es incluir a todos en el sistema, sino obligarlos a votar. Nada más funcional al choripán y la birra.

Don físico

Pasame el chimichurri, y el vaso.

Grismar

P.D.: el sistema, este sistema, no admite la inclusión de todos, por lo tanto no se trata de dejar afuera o adentro, sino de cambiar el sistema.

1+

El sufragio nunca cambia nada importante, pero es un derecho inalienable elegir quién te va a cagar, a afanar y a violar (entre 2 o 3 opciones, claro, tampoco la pavada).
Además, si el Estado está acostumbrado a que lo traten como a un papá obligado a mantener a sus hijos vagos, es natural que a la hora de exigir actúe paternalmente: "Si no te cepillás los dientes no hay helado y si no vas a votar no hay clases de gimnasia".

Cinzcéu

"Pero, papá, ¡si yo siempre odié las clases de gimnasia!".

Grismar

Pretender que hagamos gimnasia después de votar es una crueldad innecesaria, si gane quien gane vamos a transpirar igual.

Don físico

Uy! otra vez me olvide de traer las zapatillas firmadas por Ruckauf para la clase!