miércoles, noviembre 30, 2005

Naturaleza y cultura en la República Cromañón

Hoy por la tarde, 1° de enero de 2005, bajo un sol de fuego, una manifestación más o menos espontánea -con todo lo bueno que "lo espontáneo" de por sí conlleva- reclamó frente a la sede de la Legislatura porteña y a pura puteada la renuncia del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Eran víctimas, familiares de las víctimas, amigos de las víctimas o solidarios con las víctimas del incendio de República Cromañón. "No hacemos política, somos amas de casa" justificaba alguna. Siempre según los medios de información masiva, el Jefe de Gobierno no titubeó y decretó durísimas medidas: prohibió los recitales en lugares cerrados o habitados [sic] y censuró por quince días toda actividad en locales bailables.
En otros lugares, otra gente se reunía por razones elementalmente dolorosas: quería saber si sus familiares desaparecidos estaban muertos o querían velar sus cadáveres en algún lugar, tal vez, de relativa intimidad. En la calle Viamonte y en la calle Guzmán, ante la desesperada y silenciosa espera de la mayoría, un manojo de movileros lograban arrancar demandas y proclamas. Así, algunos reclamaban por un cura que se hiciera presente para oficiar misa, otros por psicólogos y sociólogos, otros por algún miembro del Poder Ejecutivo Nacional, otros por policías y patrulleros. Lo heterogéneo.
Otros, que se presentaban como amigos de familiares de víctimas, desarrollaban una denuncia fríamente argumentada respecto de la ausencia de toda instancia oficial -alguno ofrecía su primer plano en el piso del programa de Mauro Viale- quizás sin tomar en cuenta el trabajo que sin duda han hecho en estos días feriados bomberos, médicos, paramédicos, enfermeros, empleados judiciales, anatomopatólogos y administrativos de más de una repartición pública. El dolor es el dolor y el duelo es duelo, pero la desconfianza en toda proclama a veces permite leer estrategias políticas allí donde se pretende que sólo haya solidaridad y conmiseración. Algunos ya conocemos el discurso incoherente y balbuceante de Blumberg e incluso el patético e histriónico discurso fascista.
Hace dos días el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, dijo que la tragedia se resumía en la irresponsabilidad de permitir el ingreso de más público que el aceptado, la imprudencia de encender bengalas dentro de un lugar cerrado y la negligencia de cerrar las salidas de emergencia. Un eficaz movilero sensibilizado le cuestionó a los gritos que le estuviera echando la culpa a "los chicos". "Los chicos son chicos", le espetó, en un alarde tautológico. Sólo que "los chicos" son todas las víctimas. Aún las de más de 18 años, aún las de más de 21, 30 o 40 años. A veces se hiperboliza y se dice "chiquitos" o "nenes". Algo que ya suponíamos: todos somos chicos, muy chicos, chiquitos, nenes... Es una necesidad.
¿De qué hablamos cuando hablamos? Si hablamos del evidente drama de perder un hijo, si hablamos de perderlo por negligencia criminal, entonces no precisamos que mueran 200: ese drama personal ocurre a diario en la ciudad, en el país, en el mundo. Pero somos cuantitivistas y el 200 -o el 174, el 188, etc.- nos conmueve como nunca nos hemos conmovido.
Entonces, seamos cuantitivistas. Hace apenas una semana el maremoto del Indico mató, dicen, a más de 150 mil personas y dejó a otros 5 millones en riesgo de vida. Hace apenas una semana... Hay miles de familias en Tailandia, Indonesia y Sri Lanka que ya no sufren puesto que ya no existen. Hay pueblos enteros que ya no existen. Un maremoto es "natural" pero las medidas políticas de prevención social son bastante "culturales". Pero no importa: digamos que es un fenómeno "natural".
Estoy persuadido de que el que enciende una bengala en un local cerrado lleno de gente es un estúpido potencialmente criminal. Sinceramente no quisiera compartir espacios con quien defiende que esa mierda es parte de la cultura del fútbol o del rock y, por lo tanto, legítima: lo considero un imbécil peligroso. Ahora, ¿algún sensibilizado en extremo por el lamentable y condenable incendio de República Cromañón ha hecho alguna cuenta de los muertos "evitables" en las Repúblicas de Afganistán e Irak durante los últimos años?
¿Qué decir de quienes arrojan centenares de misiles -no bengalas- sobre Kabul, Bagdad, Mosul, Bassora o Fallujah? ¿Estadísticamente han matado a más o menos de 174, 188 o 150.000? ¿Habrá que calcular el porcentaje sobre la población total y multiplicar por algún factor geográfico, cultural o étnico? ¿Cuántos chicos, chiquitos y nenes habrán muerto aplastados, quemados o mutilados? Y políticamente ¿a quiénes reclamar? ¿A Néstor Kirchner, a Aníbal Ibarra o al Jefe de Guardia del Hospital Ramos Mejía? Y no pretendo defender a ninguno de los tres, pero por favor, cada cosa en su sitio y cada acusación en su lugar.
Omar Chabán: un empresario. Los teórico-prácticos del capitalismo hablan de "riesgo empresario". Cuando el riesgo -ya hace un par de siglos- no consiste en la inversión productiva, porque la vaca está atada al Estado y al Gobierno, deviene imputación criminal individual. El burgués decide atar su vaca y con ella se ata a los vaivenes políticos. En general, zafa; a veces, se jode un par de años en una celda vip. Claro que casi ninguna víctima, casi ningún movilero -que por definición es subhumano-, casi ningún sujeto social -que por definición es gente- comprende esta lógica cerrada que es la de "lo natural".
Como dijo Roland Barthes, allí donde algo se nos presenta como natural es donde más ha trabajado la cultura para naturalizarlo. Y cómo dijo algún otro, la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer. Y hay demasiadas manifestaciones sensibleras, mediáticas, político- vergonzantes, doloridas y estratégicas dándole de comer al chancho.

Hoy se cumplen 11 meses del incendio de República Cromañón. Estas líneas fueron escritas a 48 hs. de la tragedia, cuando las paredes aún no se habían enfriado y decenas de familias ignoraban la suerte de sus hijos. Desde entonces, corrió mucha agua -podrida- bajo el puente. Chabán fue encarcelado, excarcelado y vuelto a encarcelar, Ibarra suspendido y sometido a un oportunista juicio político, unos cuantos funcionarios de gobierno imputados y procesados y algunas víctimas y familiares cortaron para siempre una calle porteña y se apropiaron del espacio público para montar un supuesto santuario de la memoria.
Hubiera preferido equivocarme y que las cosas se hubieran encauzado de otro modo y hacia otro lugar. Y prefiero que definitivamente fracase el trágico pronóstico de que va a llover.

4 comentarios:

Grismar

No opino mucho para no ser redundante, sólo un par de detalles sueltos. El discurso de blumberg fue incoherente y balbuceante cuando alguien lo corrió de él, casi siempre fue un armado discurso fascista.
Personalmente hace tiempo que dejé de hacer la oposición natural-cultural, el tsunami fue tan natural como la destrucción New Orleans o Cromagnon, sólo marco el punto entre víctimas bélicas y no bélicas.
Los familiares, amigos, oportunistas políticos y demás que salen a pedir la renuncia de Ibarra (quien no es exactamente santo de mi devoción) se hacen llamar "las familias", cuando no son ni la cuarta parte de los afectados reales por la tragedia. Con la misma soberbia copan un espacio público e instalan un santuario (algo que ni 30 mil desaparecidos pareció ameritar). El dolor es dolor, y no está jamás en cuestionamiento, pero el dolor de un padre no justifica. Un padre facho que pierde un hijo es un facho dolorido. Un padre dolido que es funcional a ese discurso y al oportunismo político lo era antes de su pérdida.
La otra lectura es la misma que lleva a un notero en medio de una ciudad devastada como Bagdad o Fallujah a recorrer preguntando e informando que nos quedemos tranquilos, que no hay ningún argentino.
En 1993 se incendió Keyvis, los muertos fueron ¿16? ¿18? ya no recuerdo, el contexto político no estaba armado de manera que se convirtiera en marchas y pedidos de cabezas. Extrañamente los mismos que reclaman la cabeza de Ibarra no lo hacen con los bomberos y el inspector que firmaron la habilitación trucha.

vitore

Los políticos son generalmente basura a este y al otro lado del "charco" y aprovechan inmoralmente desgracias naturales o artificiales para llenarse la boca de palabrería tan inútil como insultante si tienes la suerte de tener una o dos neuronas de inteligencia. Saludos desde este lado del "charco"... Bueno para vos yo estoy en el otro lado, claro.

El Mono Sapiens

Estuve en esa marcha y me emocioné como en mis primeras marchas. El silencio cargado que cada tanto se producía me hacía recordar a lo que debió haber sido "la Semana Trágica" de 1919, en Buenos Aires. Gente arrastrando un duelo en el peor de los momentos: fiesta de Fin de Año. En la antigua Semana Trágica, los manifestantes que marchaban con los féretros de sus caídos, no lograron enterrar a sus seres queridos, pues fueron fusilados al entrar al cementerio de la Chacarita. Esta historia se repite, con leves variantes, una y otra vez en Argentina. Nunca llegamos ni a cumplir el duelo... Que ya nos inventan una nueva masacre.

peperina

El administrador del estado, (el señor K) mediante la utilizacion inteligente de los medios de comunicacion y formacion de opinion, dice que hace y hará lo que la gente quiere escuchar que hace y hará (aunque luego haga otra cosa, pero esa otra cosa no será publicada, y la masa pasiva no se enterará, porque solo lee el clarin y mira polka o tinelli)

Nadie masacró a los chicos de cromagnon. Ellos decidieron ingresar a un lugar cerrado donde se realizaban las fiestas de las bengalas. Ellos decidieron pagar una entrada por eso. Independientemente de la muerte en un solo pago, existe la muerte en cuotas: encerrarte en un lugar y someterte al humo y gases de las bengalas, aunque no haya incencio, fue una actitud voluntaria de los chicos que ingresaron a las fiestas de las bengalas.

Ibarra es juzgado porque un tipo puso candado en una puerta de salida para limitar el ingreso de los "colados", y por poner una "media sombra" y no tener matafuegos y dejar ingresar a los menores de edad. La gente no salió a pedir el juicio a menem cuando explotó, en condiciones demostradas de intencionalidad, la fabrica de rio tercero, la embajada de israel, o la amia. Porque los medios vendían en aquella epoca la imagen de menem como el gran papa noel, que nos permite cambiar el auto, o viajar a miami o a brasil. Y lo peor de todo: LA MASA COMPRABA.

Hoy, como ayer, la masa compra:

compra el mensaje anti ibarra que maneja la derecha oportunista

compra la idea que los "chicos" (no importa su edad) fueron masacrados (cuando ellos ingresaron
por su propia voluntad a la misa callejera, a la fiesta de las bengalas).

compra la idea que ibarra es el responsable de que alguien tire bengalas en un lugar cerrado, o que un pato vica deje ingresar mas gente de la apropiada, porque a otro pato le conviene "hacer diferencia" esa noche.

No me puedo sacar una cancion de la cabeza, que canta serrat, y que dice
"la gente va muy bien para hacer la ola"

A ningun gobernante le conviene un pueblo inteligente, pensante, con juicio critico. No es casualidad que existan miles de jovenes que van a escuchar "la musica de moda" al "lugar donde hay que ir" según lo dictan los medios. De la misma manera, se manipula la opinion sobre los responsables del accidente

porque fue un accidente y no una masacre (en una masacre, mono, alguien mata INTENCIONALMENTE, como ocurrio en rio III, Pcia de cordoba, durante el primer gobierno de menem, presidente que gano con la mayoria de los votos de los argentinos, y fue re electo dos veces: una acepto y nos siguió cogiendo unos años mas; y la otra vez, salio corriendo ante la posibilidad de papelones en la segunda vuelta. Pero nosotros recordamos las huidas de los radicales ineptos, precisamente, porque los medios se encargan de que olvidemos algunas cobardias, algunas responsabilidades, y carguemos las tintas en otros)
Los medios nos quieren hacer convencer que en cromagnon hubo una masacre, para que no veamos la otra masacre: jubilaciones de mierda, de sueldos devaluados a 1/3 del poder adquisitivo anterior, inflacion, etc.

Si un tipo se decide comprar un aladelta, y se tira de una montaña, y mientras vuela pretende hacer unas piruetas, y unos dibujos en el aire con un lanzador de humo, y ademas.... tirar bengalas. Y en todo ese despliegue, el aladelta se cae como una obla de fuego.. ¿quien es el responsable? el fabricante de aladeltas? el fabricante de bengalas? Ibarra?